TRABAJAMOS PARA LA REFUNDACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

La universidad peruana ha venido desarrollando sus actividades con un marco jurídico que devino en desfasado y que ya no resolvía sus problemas, sino que se tornaba en un obstáculo para salir de la crisis en la que se sometió. La necesidad de una nueva ley era un clamor de la mayoría de quienes interactuamos directamente en el sistema universitario, por lo menos de dar los primeros pasos y en el camino tener que ir mejorando, mirando siempre los grandes objetivos y propósitos, que no deben ser otros que los que necesita nuestro país para resolver los graves problemas que tenemos.

La universidad pública, tiene que generar el conocimiento para contribuir prioritariamente en la búsqueda de la solución de los problemas de la sociedad peruana, empezando por sus regiones. La universidad pública debe convertirse en el espacio que genere conocimiento en función a los problemas que aquejan sus regiones y aprovechar las oportunidades que se nos presentan para potenciarlas y generar desarrollo social. En este contexto, la universidad sirve como espacio de discusión de la problemática regional para encontrar puntos de coincidencia en las soluciones; en este espacio debemos de ponernos de acuerdo, consensuar y asumir compromisos. Estamos hablando aquí de compromisos entre los actores institucionales de los que depende el liderazgo del proceso de desarrollo de nuestra región y nuestro país. El liderazgo no le corresponde a una o dos instituciones, es de todos los que interactuamos y la universidad tienen que estar presente porque es el moderador nato que debe generar el debate, la discusión en la búsqueda del modelo de desarrollo que debe tener nuestro país.

La vieja ley enclaustró a la universidad y cerró sus puertas a la sociedad, en un momento nos convertimos en una isla, al igual que la mayoría de las instituciones, que camina cada quien por su lado desintegradas. La nueva ley universitaria, evidentemente, no es la mejor y es necesario que se siga perfeccionando, pero por lo menos nos permite dar los pasos iniciales para REFUNDAR la institución que genera conocimiento después de analizar los problemas y de elevar los niveles de discusión para llegar a encontrar alternativas.

Para quienes hemos sido elegidos como autoridades con el nuevo marco jurídico del sistema universitario, nos llena de orgullo tener que echar a andar los primeros pasos de esa nueva institución que queremos; enfrentando los viejos y graves problemas que han esquilmado la imagen de nuestra institución universitaria como es la corrupción y el facilismo académico. Consideramos que la tarea no es nada fácil; pues estos flagelos se han sistematizado y están bien cimentados. Sin embargo, nosotros tenemos la gran fortaleza moral que nos está dando la fuerza del inicio de esta nueva causa de REFUNDAR A LA UNIVERSIDAD EN ESTE PROCESO DE REFORMA, y devolverle a Lambayeque a la universidad pública para que lidere junto a otras instituciones el proceso de desarrollo que nos merecemos todos para vivir en mejores condiciones de vida. Estamos derribando esos muros que nos enclaustraron por muchas décadas y estamos abriendo las puertas para que la sociedad lambayecana se empodere de su universidad para que la sienta suya y que la defienda ante cualquier amenaza que nos regrese al pasado.

A nivel académico se ha iniciado el trabajo de la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo Académico con un nuevo enfoque que pasará por una reformulación de los planes de estudio para mejorar el proceso formativo en la búsqueda de la calidad.

En la misma dirección a nivel del vicerrectorado de Investigación se trabaja el Plan Estratégico de Investigación que busca promover el desarrollo de la investigación en estudiantes y docentes, para lo cual la universidad otorgará incentivos; y tenemos lista la propuesta del nuevo Organigrama y certificaremos nuestros procesos; ya tenemos elaborado todo el marco normativo: Reglamentos (Tesis, Carrera Docente investigador, financiamiento, publicaciones) y el Manual de Organización y Funciones. A través de la Oficina General de Calidad Educativa y Acreditación Universitaria, estamos entrando a un proceso de sensibilización a la comunidad universitaria: directivos, docentes, estudiantes y personal administrativo, con el propósito de enrumbar todos nuestros esfuerzos a construir una nueva universidad y lograr el licenciamiento que demanda la ley.

A nivel del manejo administrativo se hacen los estudios correspondientes para dinamizar la gestión y afianzarla, aprovechando al máximo los limitados recursos disponibles, buscando mejorar las condiciones laborales.

Ese es el compromiso de esta gestión que me toca presidir acompañado de dos extraordinarios maestros como vicerrectores, Académico Dr. Bernardo Nieto Castellanos y de Investigación Dr. Ernesto Hashimoto Moncayo, con quienes trabajamos en una misma dirección para lograr el gran objetivo y los propósitos trazados.

Dr. Jorge Aurelio Oliva Núñez

Rector